Salud
Un estudio coreano relaciona el cambio a cigarrillos electrónicos con un aumento del riesgo de enfermedades oculares graves, en comparación con dejar el consumo de nicotina.

Investigadores han identificado una asociación entre la sustitución de cigarrillos tradicionales por cigarrillos electrónicos, en lugar de abandonar completamente la nicotina, y un mayor riesgo de padecer enfermedades oculares severas que pueden derivar en pérdida de la visión.
Una amplia investigación realizada en Corea del Sur reveló que quienes optan por reemplazar el tabaco convencional por cigarrillos electrónicos con alto contenido de nicotina —frecuentemente promocionados como una alternativa menos dañina— enfrentan una probabilidad superior de desarrollar problemas oculares en comparación con quienes dejan de consumir nicotina por completo.
Entre las enfermedades estudiadas se incluyen varias condiciones como la retinopatía diabética, que puede ocasionar ceguera debido al daño en los vasos sanguíneos de la retina, así como trastornos de la visión como la miopía, hipermetropía y astigmatismo, que provocan visión borrosa. También se consideraron enfermedades más graves, como las cataratas, el glaucoma, que afecta el nervio óptico, y la degeneración macular relacionada con la edad, que compromete el centro de la visión.
Los autores del estudio sugieren que la nicotina en sí misma podría ser el factor principal en estos efectos, ya que produce constricción de los vasos sanguíneos y reduce el flujo de oxígeno hacia los tejidos sensibles del ojo. Además, esta sustancia estimula inflamaciones crónicas, incluso en ausencia de las toxinas generadas por la combustión del tabaco.
Durante un seguimiento de aproximadamente 4.6 años, se registraron más de 6,300 casos de enfermedades oculares graves. Los datos indicaron que la menor incidencia se observó entre quienes abandonaron totalmente la nicotina, mientras que el riesgo aumentó entre los usuarios de cigarrillos electrónicos. El estudio no incluyó datos de quienes continuaron fumando tabaco tradicional.
En términos generales, el cambio hacia los cigarrillos electrónicos se asoció con un aumento del 7% en el riesgo de desarrollar enfermedades oculares que afectan la visión, en comparación con el abandono total de la nicotina.
No obstante, este incremento no fue uniforme para todas las enfermedades. La retinopatía diabética destacó especialmente, con un aumento del 24% en el riesgo para quienes usaron cigarrillos electrónicos frente a quienes dejaron la nicotina.
La investigación se basó en datos proporcionados por la Autoridad Nacional de Seguro de Salud de Corea del Sur, que cubre aproximadamente el 97% de la población. Se analizaron más de 179,000 exfumadores, de los cuales se seleccionaron alrededor de 32,000 para el estudio tras equilibrar factores como edad, ingresos, estado general de salud y actividad física.
Los participantes, con una edad media cercana a los 45 años, fueron monitoreados durante 4.6 años, y se evaluaron cinco problemas oculares principales: cataratas, glaucoma, degeneración macular, retinopatía diabética y trastornos de enfoque y refracción.
Aunque los resultados se mantuvieron consistentes en diferentes grupos, los investigadores advirtieron que la mayoría de los participantes eran hombres, representando cerca del 98%, lo que podría limitar la aplicabilidad de los hallazgos a la población general. Asimismo, señalaron que el periodo de seguimiento podría no ser suficiente para detectar enfermedades de desarrollo lento.
Los autores concluyeron que incluso un aumento modesto en los riesgos podría tener un impacto significativo en la salud pública debido a la prevalencia de estas enfermedades. Por ello, recomendaron que los médicos informen a los pacientes que cambiar a cigarrillos electrónicos no es una alternativa exenta de riesgos en comparación con dejar completamente la nicotina.
El estudio fue publicado en la revista American Journal of Ophthalmology.
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