Tecnología y ciencia
Científicos documentan cómo un tumor facial pasó de un gemelo a su hermano mediante la circulación placentaria compartida.

Un equipo médico en Reino Unido ha registrado un caso extremadamente infrecuente y trágico: la transmisión de cáncer entre dos gemelos idénticos durante la gestación. Los investigadores del Wellcome Sanger Institute, junto con otros colaboradores, publicaron los hallazgos la semana pasada. El estudio revela que uno de los fetos desarrolló la enfermedad, que luego invadió al segundo. Ninguno de los niños sobrevivió tras el nacimiento, aunque los científicos destacan que las lecciones extraídas pueden transformar la comprensión biológica sobre la formación de gemelos.
La anomalía fue identificada inicialmente mediante una ecografía fetal, que detectó una masa en el rostro de uno de los gemelos. Ante esta evidencia, los médicos optaron por adelantar el parto a las 34 semanas de gestación mediante cesárea. Al nacer, ambos bebés presentaban tumores visibles distribuidos por todo el cuerpo. La familia autorizó a los investigadores realizar un análisis genético profundo para determinar la secuencia exacta de los eventos.
Los expertos secuenciaron el genoma completo de las células tomadas de los recién nacidos y de sus respectivos tumores. Aunque los gemelos idénticos comparten la misma base genética inicial, las mutaciones únicas se acumulan rápidamente en cada individuo. Este proceso permitió a los científicos reconstruir la trayectoria genética del cáncer. Determinaron que la enfermedad comenzó en el "gemelo A" a partir de la masa facial, se extendió por su organismo y, finalmente, viajó hasta el "gemelo B" a través del suministro sanguíneo compartido en la placenta.
El análisis reveló una estructura placentaria inesperada: casi todas las células de la placenta pertenecían al gemelo B. Esto sugiere que el gemelo A se originó a partir de una sola célula temprana en el desarrollo del cigoto, antes de que este se dividiera en dos embriones distintos. Esta observación contradice el modelo clásico de gemelaridad, que predice una distribución equitativa de células entre ambos fetos y una mezcla homogénea en la placenta.
Sam Behjati, investigador principal del Wellcome Sanger Institute en Cambridge, comentó a New Scientist que este hallazgo resultaría notable para cualquier especialista en placentas. El equipo planea continuar estudiando la genética de los gemelos para verificar si este fenómeno es más común de lo que se cree actualmente. Behjati subrayó que, pese a la tragedia, la madre insistió en que la ciencia debía aprender algo de la pérdida, proporcionando una contribución invaluable para entender tanto el origen del tumor como los mecanismos fundamentales de la duplicación embrionaria.



